Como ya dije en la entrada del 19 de agosto: "
Erase una vez... (Parte 3)", el largometraje documental está en la etapa de post-producción.
Les traigo esto a colación porque, siendo parte de y sintiendo a Cine Seis Ocho como mi segundo hogar, tuve la oportunidad de tener una especie de pre-estreno (digo "especie de" porque llegué y dije: "quiero ver la peli" y me dijeron "¡mírala pues!")
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Me quedé sin palabras. Es un documental que enseña, que muestra otra faceta de Emilio Lovera, pero que a la vez logra conectarte de una manera íntima con los carpinteros que
conoces en el largometraje. Me reí, lloré, escuché a Cecilia Todd, se me antojaron comer arepas en comilona... ¡tantas cosas juntas!
Alfredo logró, como con "
El Misterio de los ojos Escarlata", hacer un documental redondo, donde nos cuenta una historia, nos da información nueva e interesante y además te deja con ganas de más.
P.S.:
Esta entrada la monto sin su permiso, ni lectura previa, ni correcciones... Por eso la hago a título personal. Y es que me salió del corazón